He trabajado casi 2 años con la semana laboral de 4 días: soy más feliz, estoy menos quemado y soy más productivo que nunca

Esto es un ensayo en primera persona basado en la conversación con Mick Mahady, ingeniero de software irlandés que ha estado trabajando en una semana laboral de 4 días desde que su compañía, Buffer, comenzase un programa piloto en mayo de 2020. Ha sido editada debido a su extensión y para una mayor claridad.

Para mí, es el nivel de energía.

Es llegar un lunes y tener la sensación de: «Wow, han sido 3 días de descanso geniales«.

No me siento tan cansado. No estoy ni cerca a estar quemado. No siento que necesite otro día.

Al principio me sorprendí de que hubiéramos dado el paso a una semana laboral de 4 días; fascinado por haberlo hecho, pero también sorprendido. Soy ingeniero de software, y aquella era una época muy ajetreada.

Teníamos muy cerca el lanzamiento de un nuevo producto, y la pandemia acababa de volverse ampliamente extendida y caótica. Fuera del trabajo, había muchas cosas en marcha, pero también dentro del mismo.

Estaba realmente nervioso porque teníamos proyectos y objetivos muy ambiciosos, y yo no terminaba de entender cómo sería posible lograr todo ello trabajando un día menos a la semana.

Pero toda la comunicación que venía desde el equipo de liderazgo enfatizaba que, si al final del año acabábamos perdiendo un poco, pero con la gente sintiéndose mejor o superándolo de una manera más sana, tenía que tomarse como una victoria colectiva.



Pasar a una semana de 4 días fue mucho ensayo y error

Cuando empezamos la semana laboral de 4 días yo estaba tomándome el miércoles libre; así que mi semana era trabajar los lunes y martes, librar el miércoles, y después volver a trabajar los jueves y viernes.

Eso fue una experiencia extraña; mucha gente seguía trabajando los miércoles, así que seguían pasando cosas cuando yo regresaba los jueves. En lugar de ponerme a trabajar, pasaba tiempo poniéndome al día de lo ocurrido el día anterior.

Una vez cambiamos a librar los viernes toda la compañía, las cosas comenzaron a ser un poco más fáciles. Saber que todo el mundo estaba fuera y que no se iban a tomar decisiones o que no se iba a pedir mi colaboración para ciertas cosas hizo que fuera muy fácil desconectarYo regresaba los lunes con la sensación de que me había tomado una semana entera libre, pero sin haberme perdido nada porque nadie estaba trabajando.

No tengo la sensación de estar intentando meter 5 días de trabajo en 4

Éramos muy buenos asegurándonos de que la gente realmente se acogía a la semana laboral de 4 días. Tenía compañeros que verificaban que nadie estuviera revisando Slack o que nadie estuviera escribiendo código ese día. Y los superiores también revisaban que te estabas tomando ese día libre.

Los viernes se consideran como un día de asueto. Si siente que te distraes a lo largo de la semana o que no haces lo suficiente, o quieres ponerte al día con algunas cosas, nadie te va a decir que no puedes trabajar ese día. Pero no habrá reuniones o grandes anuncios por parte de la compañía.

No he trabajado un viernes desde Nochevieja. Ahora veo los viernes como día libre, pero también lo considero como una red de seguridad.

Y tampoco me sorprendo a mí mismo trabajando esos días. Pensé que lo haría — a priori, ese era mi mayor temor, ¿iba a acabar trabajando los fines de semana o las noches, para enmendar el haberme perdido un día?— pero ahora soy muy estricto con el desconectarme a las 6 de la tarde.

Echo de menos hablar con compañeros

Probablemente ahora tenemos menos reuniones que cuando teníamos la semana laboral de 5 días, incluso si descuentas el hecho de que hay un día menos. Si esos 4 días siguieran llenos de reuniones, sería difícil sacar el trabajo adelante.

Pero antes de la semana laboral de 4 días, solía tener más charlas triviales e improvisadas con mis compañeros de trabajo, también solíamos tener más eventos de todo el personal de la empresa de manera más habitual.

La carencia de ellos ha decrecido desde el inicio de la semana laboral de 4 días. Definitivamente, sigo rodeándome y viendo a la gente regularmente lo suficiente, pero diría que esa burbuja es probablemente más pequeña.

Esa es probablemente una de las cosas que más echo de menos de la semana laboral tradicional: poder dedicar intencionadamente ese tiempo para conectar con más gente y no sentir que eso iba a afectar a mi productividad.

Sería un reto volver a una semana laboral de 5 días

He llegado a realmente adorar ese día extra. Si en algún momento yo dejara Buffer para ir a otro sitio, tendría que haber algo muy, muy especial en esa empresa que me hiciera querer trabajar 5 días. Sería muy difícil cambiar. No imposible, pero sí complicado.

La sensación de quemarse solía aparecer cuando estás sobrecargado de trabajo y no te tomas los suficientes descansos, no tienes en cuenta tu cuidado personal, pero también, tienes la sensación de que, «Tengo que echar otra hora aquí dentro para sacar esto adelante».

Particularmente, como ingeniero de software tienes que enfrentarte a desafíos y pases tiempo atascado pensando, «¿por qué esto no está funcionando?», o «¿por qué no puedo arreglar esto otro?».

No es que no siga ocurriendo, pero te das cuenta de que las respuestas que buscas aparecen antes cuando estás descansado, no tienes sobrecarga de trabajo, tu cerebro funciona mejor y te sientes más feliz. La gente da lo mejor de sí cuando están contento.

Avery HartmansBusiness Insider

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