Todo lo que no debes hacer, pero muchos han hecho, cuando estás trabajando en casa

Que el teletrabajo ha venido para quedarse son pocos los que lo ponen en duda. Y sin embargo muchas empresas muestran muchas reticencias a la hora de implantarlo. Y no se trata solo de un problema de desapego del empleado con la compañía o una mayor dificultad en la comunicación. Sino una pérdida de control que hace que las empresas huyan del teletrabajo porque no saben realmente qué están haciendo sus empleados cuando trabajan desde casa.

Por eso hemos querido recopilar algunas de las cosas que no se deberían hacer, pero muchos han hecho cuando estaban teletrabajando desde su hogar. Y en muchas ocasiones ha incidido en un rendimiento negativo, con pérdida de horas de trabajo y menos productividad en las que sí se trabajaba. No en todos los casos, hay excepciones y abusos, aunque la mayoría asume con responsabilidad su trabajo desde casa.



Todas los testimonios que vamos a contar son reales, de prácticas que se han realizado durante los periodos en los que estos empleados han tenido que trabajar desde sus casas. Por razones, evidentes tanto sus nombres como sus lugares de procedencia se han modificado. El problema muchas veces no es tanto no hacer las tareas asignadas, sino organizarnos de manera más flexible.

Monté un mueble de Ikea mientras teletrabajaba

No en todos los momentos de la jornada laboral vamos a necesitar el mismo nivel de atención. Y en uno de esos en los que el trabajo había descendido fue cuando Juan, administrativo en una empresa de Sevilla, decidió que mientras trabajaba en casa podía terminar de montar un mueble de Ikea. Tal y como nos confesó,

No fue una cuestión premeditada, pero a veces empiezas el día anterior a montar y esto no tiene fin. Y con todo el desorden acumulado era incapaz de concentrarme. La mañana parecía tranquila y decidí terminar de montarlo.

No se trataba tanto de perder tiempo, sino de poder organizar también su espacio de trabajo en casa, ya que dicho mueble en realidad iba a suponer una reorganización para hacer algo de hueco y terminar de acomodarse para pasar las ocho horas al día de jornada de una forma más práctica.

Labores domésticas, todo un clásico

Trabajar en casa supone que podemos prestar un poco de atención a otros menesteres domésticos. La pausa del café de 10 minutos que en el trabajo supone un tiempo de relax, de conversar con los compañeros en casa se puede utilizar de otras maneras. Al menos eso pensó Alberto, de Pamplona, Asesor Laboral, que prefería dedicar estas pequeñas micropausas a labores domésticas.

Aprovechaba el tiempo del café o las pausas cortas entre diferentes tareas para ir ordenado un poco en casa, poner una lavadora, tenderla, regar las plantas o pasar el aspirador eran las pequeñas tareas que podía realizar. Ninguna de ellas por separado me llevaba más de 10 minutos ya que vivo en un piso pequeño.

Según nos comento estas pausas le servían para desconectar un poco y poder poner orden en mi casa. Entre el tiempo que ahorraba en los desplazamientos y el que luego no tenía que dedicar a pequeñas cosas del hogar tenía más tiempo libre para desconectar, más tranquilidad y una rutina más sencilla que luego le permitían estar más concentrado en su trabajo. La experiencia de teletrabajo se acabó con la pandemia, pero tanto en la empresa como en el plano personal ambos acabaron contentos.

Las series que nunca se acaban

Pero no siempre ocurre igual. Al final el teletrabajo tiene mucho de responsabilidad personal, de buenos hábitos. Este es el caso de Andrés, de Madrid, cuyo principal cometido era el control de una serie de instalaciones. La cuestión principal es que solo tenía que actuar cuando existía alguna alarma. La mayor parte del tiempo era tener una presencialidad sin una tarea directa más que estar pendiente cada cierto tiempo de determinados parámetros.

Y claro, en este caso, mientras se trabaja desde casa es más fácil poder estar a la vez dedicado a otras cuestiones. En su caso fueron las series. Trabajaba conectado y visualizando su monitor de trabajo, haciendo sus rutinas habituales, pero a la vez en su portátil estaba viendo diferentes series. Y entre capítulo y capítulo se puede decir que trabajaba.

Tal y como nos confiesa:

De vez en cuando movía el ratón para que supiesen que estaba allí, abría o cerraba una ventana, pero poco más

En este caso concreto el principal problema era la gestión de los turnos desde casa, puesto que se trababa de un trabajo 24 x 7, lo que hacía complicado en muchos casos trabajar por la noche desde casa o los fines de semana, cuando su familia estaba también en casa.

Extendí mi horario antes y después de las horas de oficina

No siempre trabajar desde casa implica hacerlo menos horas o aprovechar la jornada laboral para otras cuestiones. Es el caso de Joaquín, programador informático, en cuya empresa el teletrabajo ya se utilizaba antes de la pandemia de forma esporádica. Pero empezar a trabajar todo el tiempo desde casa tuvo un impacto bastante negativo en su rendimiento.

El principal problema fue la extensión del horario laboral. A veces la solución a un problema o el trabajo de un programador no tiene un punto y aparte. Tal y como nos indica:

Es complicado saber cuando parar una vez que estás enfrascado en una tarea. Y siempre hay algo urgente, algo pendiente y poco tiempo para afrontar todas las tareas. No hay un momento en el que se cierre la puerta de la oficina y poner fin a la jornada

Pero a pesar de extender el horario, con el paso de los días, el no tener la capacidad para desconectar entre el ámbito personal y el profesional, fue mermando su capacidad de concentración y el número de tareas finalizadas al final de la jornada. La espiral de dedicar más tiempo a trabajar y menos a descansar hacía que estuviera más horas delante de la pantalla, pero menos productivas. Y volver a la oficina ha sido la mejor idea. ¿Volver a teletrabajar? La respuesta es un sí, pero no de forma continuada.

Trabaje para dos empresas a la vez

En el caso de Manuel, la capacidad para teletrabajar le permitió hacerlo para dos empresas a la vez. No tenía ninguna restricción de exclusidad o pacto de no concurrencia. Y además ambas estaban en diferentes sectores, por lo que no existía choque de intereses. El no tener que desplazarse le permitió aceptar una oferta de trabajo remoto.

Así estuvo seis meses más o menos, hasta que al final el desgaste y el número de horas que cada día o fines de semana dedicaba a trabajar hizo que tuviera que bajar el ritmo. Los horarios no eran tanto un problema, ya que al final se le evaluaba por las tareas que completaba, y en ambos trabajos cumplió con su cometido.

Ejercicio físico mientras trabajo

El caso de Marta es diferente. Trabaja en una administración pública y su trabajo dependía en gran medida del número de incidencias que recibía, que tenía que gestionar y resolver. Pero no todos los días el volumen era muy elevado. Dentro de sus rutinas habituales estaba el ejercicio físico, por eso empezó a aprovechar parte del tiempo en la jornada laboral para realizar carrera continua.

Aprovechando que tenía una cinta para correr en una habitación que hasta el momento cogía polvo, aprovechó su pausa para el desayuno para realizar sus rutinas de ejercicio. Es cierto tal y como nos confiesa,

el descanso se prolongó un poco más para poder ducharse o que se secaba el pelo delante del ordenador

Lo cierto es que no hubo gran diferencia entre los empleados que trabajábamos desde casa y aquellos que estaban de forma presencial en la oficina. El problema fundamental de teletrabajar no fue de rendimiento personal en su caso, sino más bien de coordinación entre los diferentes empleados que realizaban funciones similares en su departamento.

No tenía horarios

También hay autónomos que han teletrabajado. En el caso de Pedro, diseñador gráfico de Mallorca, pasó de hacerlo en un coworking, a estar todo el día en casa. Y no es lo mismo. Tal y como ocurría con el caso del programador informático, supuso una extensión de los horarios y las tareas para extenderse de forma infinita.

No era un problema de mucho trabajo, ya que durante la pandemia el volumen bajó de forma importante, sino más bien que nunca se finalizaba, se prolongaban de forma artificial, con un ánimo perfección que tampoco acababa por aportar más valor al cliente final, y que por supuesto no iba a pagarme dichas horas

Recuperado el pulso normal de la actividad, lo mejor para Pedro ha sido recuperar su puesto en el coworking, mantener separados los ámbitos personales y profesionales, y que trabajar desde casa, algo que siempre ha hecho, sea la excepción no la norma. Teletrabajar es una buena alternativa, pero

Lo cierto es que con todos los trabajadores que hemos hablado sus experiencias con el teletrabajo han cambiado un poco a lo largo del tiempo. La norma general es que el teletrabajo es un buen recurso para momentos puntuales, pero para cumplir por completo un horario laboral de 8 horas de forma continuada puede ser un problema, especialmente en lo que tiene que ver con la comunicación entre los diferentes equipos de trabajo.

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