Cómo un par de fundadores de startups consiguieron su primer millón de dólares tras ser rechazados por 500 inversores

Jeff Vinokur, un científico de 29 años con un doctorado en la UCLA, es el Bill Nye (el archiconocido divulgador científico que presentó en los años 90 el exitoso programa Bill Nye the Science Guy) moderno.

Joven, alegre y rubio, Vinokur, con más de 25 millones de visitas en YouTube y apariciones en los principales programas de entrevistas de televisión, se ha creado una marca personal como el “científico bailarín“.

El científico recorre el país ataviado con una bata de laboratorio dispuesto a realizar experimentos ante montones de niños.

En sus visitas a las escuelas primarias, unos cuantos le confundieron con el mismísimo Bill Nye. “Fue un momento de iluminación”, dice Vinokur al tiempo que subraya lo inusual que es para la generación Z estar tan familiarizada con un programa que se emitió por última vez en 1993.

“Todo en la educación se ha revolucionado, desde los ordenadores hasta los estándares científicos. Todo, excepto los vídeos que estaban viendo”.



Esta fue la chispa de la que nació Generation Genius, una empresa que produce vídeos de ciencia y matemáticas de calidad televisiva que sigue el plan de estudios de EEUU.

Hoy, lo utilizan 3 millones de estudiantes cada semana en el 30% de las escuelas de EEUU. La empresa tiene como objetivo convertirse en Netflix de los contenidos educativos.

Sin embargo, en 2018, cuando Vinokur y su socio, el ganador de un premio Emmy Eric Rollman, acudieron por primera vez ante los inversores de venture capital, no recaudaron ni un solo dólar.

Fuimos a más de 500 inversores. Ninguno entendió nuestra propuesta”.

Con un coste de producción de 50.000 dólares por cada vídeo de 10 minutos, los fondos especializados en tecnología educativa rechazaron la idea, y los inversores en medios de comunicación tampoco quedaron convencidos de que se pudieran producir vídeos de calidad televisiva por un coste tan bajo, dado que empresas como Nickelodeon gastan hasta medio millón de dólares en produciones de este tipo.

Los inversores también se preguntaron por qué los profesores iban a pagar por videos de ciencia cuando hay una gran cantidad de contenidos gratuitos de este tipo en YouTube.

Tras no conseguir financiación, el dúo recurrió a su familia y amigos, junto con el Instituto Médico Howard Hughes, que les ofreció una subvención recuperable de un millón de dólares sin capital a cambio.

En total, consiguieron 1,6 millones de dólares sin perder ninguna participación en la empresa. En retrospectiva, dice Vinokur, la fallida ronda de financiación de Generation Genius puede haber sido lo mejor que les haya pasado.

Generation Genius es ahora una de las startups de tecnología educativa de más rápido crecimiento y la empresa es casi totalmente propiedad de los fundadores.

A continuación, los fundadores se pusieron manos a la obra.

El objetivo era crear 36 vídeos educativos en poco menos de seis meses para llegar a tiempo para la Conferencia de la Asociación Nacional de Enseñanza de las Ciencias, donde ambos planeaban vender suscripciones a escuelas de todo el país.

Rollman, que ha participado en más de 10.000 episodios de televisión infantil y fue presidente de Marvel y Fox Family Production, pudo contratar a algunos de los mejores editores y directores de fotografía para crear contenidos de alta calidad por una fracción de lo que suelen costar estas producciones.

“Vieron nuestra pasión y vieron que se trataba de un trabajo donde se estaba poniendo mucho cariño. También reconocieron el talento de Jeff”, comenta Rollman. “Como sucede con la política, si vendes una idea lo suficientemente bien, todo el mundo empieza a creer en ella”.

Para la fecha de lanzamiento en marzo de 2018, Generation Genius había quemado casi todo su efectivo. Les quedaban 300.000 dólares de sus 1,6 millones en el banco. Tras un primer día de conferencias, después de gastar más de un millón de dólares, solo ganaron 124 dólares.

Solo dos personas de los cientos de profesores que asistieron a sus charlas compraron un abono. “Me quedé en plan madre mía, ¿qué hemos hecho?”, comenta Vinokur.

Después de mantenerse firmes en su visión tras el rechazo masivo inicial, empezaron a preocuparse.

“Teníamos miedo. Aunque yo creía en esto hasta el final, había momentos en los que me acurrucaba en el sofá y me preguntaba si al final tendrían razón quienes habían rechazado el proyecto”, recuerda Vinokour.

El verano fue duro: hicieron apenas 10.000 dólares en ventas. No obstante, decidieron darse hasta final de año antes de arrojar la toalla.

Las cosas empezaron a remontar en agosto de 2018. Tanto el impulso del comienzo del año escolar como tácticas de marketing inteligente lograron un repunte.

Por ejemplo, ofrecieron una prueba gratuita que no requería introducir una tarjeta de crédito y se anunciaron estratégicamente en vídeos infantiles de YouTube y en plataformas como Facebook.

En diciembre, superaron los 100.000 dólares de ingresos mensuales. Al final de su primer año escolar, Generation Genius alcanzó el millón de dólares de ingresos.

Aquello fue un espaldarazo: una confirmación de que habían hecho bien en seguir su instinto a pesar de los comienzos titubeantes y la falta de confianza de los inversores.

Generation Genius es ahora una de las startups de EdTech de más rápido crecimiento en EEUU, y el auge del aprendizaje digital en medio de la pandemia no ha hecho más que acelerar su crecimiento.

En 2020, la empresa se situó en el segundo lugar de la Lista de las 50 startups más atractivas de Los Ángeles, según Pitchbook, y los fundadores tienen previsto expandirse internacionalmente.

Cuando se les preguntó por el consejo que les ayudó a superar las dificultades, los fundadores apuntaron a su química. “Escoge a tu socio con cuidado, porque vas a estar casado con él o con ella y vas a tener que aprender a navegar por el mundo con esa persona”, señala Ro.

Mehr NadeemBusiness Insider

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *