Así es el silencioso acuerdo de Larry Page y Sergey Brin con Sundar Pichai que ha obligado al CEO de Google a marcar su estilo de liderazgo

Cuando Larry Page y Sergey Brin dieron un paso atrás en sus obligaciones cotidianas en Alphabet el año pasado, llegaron a un acuerdo informal con Sundar Pichai, el nuevo CEO, por el que los dos cofundadores estarían disponibles cada vez que les llamase, pero ellos no iniciarían el contacto. 

Este acuerdo fue un importante reconocimiento para Pichai, el discreto ingeniero de 48 años que ahora es el único que toma las decisiones al frente de una potencia que incluye a Google, Youtube y Android. No obstante, el ‘pacto’ también implica que las crisis de la compañía también son únicamente asunto suyo.

Los problemas no se han hecho esperar y, en octubre, el Departamento de Justicia de EEUU golpeó a Google con una demanda antimonopolio que atacaba a las búsquedas, su negocio más lucrativo. Es poco probable que esta lucha legal, que puede conllevar una ruptura dentro de la propia compañía, termine una vez que Joe Biden se convierta en presidente.

A esto se suma las protestas de empleados por temas como hacer negocios con China, la desinformación o la interrupción causada por COVID-19.

A pesar de que los fundadores de Google lo abandonaron durante el período que puede ser el más desafiante de la compañía, los compañeros más cercanos describen a Pichai como imperturbable y equilibrado. Además, según apuntan, es querido y valorado por empleados y ejecutivos, así como conocido por su tacto y diplomacia.

Estas cualidades han ayudado a que Pichai se ganase la confianza de los fundadores de Alphabet y la admiración de Wall Street. Sin embargo, la pregunta para muchos empleados e inversores es si una mano firme es suficiente para que Google supere sus desafíos actuales. 

Algunos expertos apuntan en privado que les preocupa que el liderazgo de Pichai haya sido hasta ahora uno de administración, sin el pensamiento audaz y abierto de los cofundadores. Según explican, su diplomacia mantiene las aguas tranquilas, pero frustra a aquellos que esperan un liderazgo más contundente.

Por otro lado, algunos aseguran que su apuesta por la IA y la nube es una evidencia de una estrategia de transformación en marcha.

Asimismo, con la compañía bajo el ataque de políticos, reguladores y competidores, muchos ven la tranquila confianza de Pichai como un activo subestimado.

Business Insider ha hablado con empleados que trabajan o han trabajado con Pichai para ver cómo está abordando el CEO la lista de desafíos apenas un año después de su nombramiento y cómo evalúan su desempeño.

«Los problemas son muy diferentes para un líder de Google hoy en día», explicó Caesar Sengupta, vicepresidente de la compañía.

Pichai ha rechazado la solicitud de Business Insider para una entrevista, pero ha propuesto a dos ejecutivos que han trabajado junto a él, incluido Sengupta, amigo suyo desde hace tiempo.

Ha traído una sensación de «humilde normalidad»

Lo primero que apuntan los empleados de Google que han trabajado en la empresa durante mucho tiempo es lo diferente que es la atmósfera con Pichai al frente.

Solo dos personas han ocupado anteriormente el puesto de CEO: Page, el cofundador, y Eric Schmidt entre 2001 y 2011. Los dos son personalidades fuertes cuyos cargos estuvieron marcados por escándalos que involucraron desde violaciones a la privacidad de los usuarios hasta acoso sexual dentro del organización. 

«Después de la locura de Eric Schmidt y Larry Pages, surgió, de pronto, una sensación de humilde normalidad«, explica un exejecutivo que trabajó con Pichai y los cofundadores. «Sundar aportó un punto de vista más equilibrado».

Page era propenso a tener arrebatos y ordenar la suspensión de proyectos completos en función de pequeños detalles, por ejemplo, si no le gustaba el aspecto de un correo electrónico promocional, recuerda el exejecutivo.

Pichai no es menos exigente, pero su estilo de gestión es menos conflictivo. Los trabajadores dicen que mantiene una compostura tranquila en las reuniones, incluso durante las discusiones, absorbiendo en silencio la conversación a su alrededor antes de intervenir con preguntas.

«Normalmente deja que otros dirijan la reunión, pero no tiene mucha paciencia», señala un ejecutivo. Pichai se basa en analogías como el fútbol para explicar su punto de vista y, a menudo, camina por la habitación cuando piensa. Otro excompañero apunta que, si se pone nervioso, saldrá de la habitación en lugar de romper su habitual tranquilidad.

Nacido en Madurai, India, Pichai se unió a Google en 2004 y dejó huella liderando el desarrollo de la barra Google y Chrome. Su pragmatismo como ingeniero y dirigente aseguró su ascenso. En 2013, Page agregó el negocio de Android a la cartera de responsabilidades de Pichai después de que el jefe de Android, Andy Rubin, fuese apartado.

Dos años después, Pichai estaba dirigiendo Google. 

Su tranquilidad también alcanza a su rutina matutinal, ya que se despierta entre las 6:30 y las 7 de la mañana, bebe té y lee un periódico antes del trabajo. La gente que le rodea explica que es un lector voraz con una memoria numérica impresionante. Uno le calificó de «adicto a las noticias» y tres exejecutivos confesaron que, a menudo, recibían emails de Pichai con enlaces a historias interesantes con una nota que rezaba: «¿has leído esto?».

Pichai se ha rodeado de un equipo formado por veteranos de la compañía

El gabinete de asesores de Pichai refleja una combinación de colaboración y astuto pragmatismo que le han convertido en un líder eficaz de una empresa llena de personas con personalidades fuertes.

Mientras Larry Page confió en un pequeño grupo de asesores llamados «L-Team», Pichai tiene un consejo más amplio conocido por «Google Leads».

Esta agrupación está formada por 15 altos ejecutivos que supervisan las principales áreas de producto de la empresa y se reúnen con el CEO una vez a la semana. 

Entre ellos, se encuentra la directora de marketing Lorraine Twohill, el jefe de búsqueda Prabhakar Raghavan y el director legal de la empresa, Kent Walker. La mayoría son veteranos de la empresa que han trabajado junto a Pichai a lo largo de su ascenso por la compañía.

Además, el nuevo CEO consulta con los cofundadores, Page y Brin, quienes controlan la mayoría del poder de voto de la compañía a través de acciones especiales, y se abstiene de tomar decisiones difíciles hasta que ha hablado con ellos.

Las personas que conocen a Pichai dicen que su filosofía de gestión tiene que ver con la colaboración cruzada entre departamentos y la eliminación de las barreras organizativas que ralentizan la innovación.

Cuando Pichai se hizo cargo del equipo de Android en 2013, obligó al grupo, que estaba acostumbrado a operar como un poderoso feudo, a dejar espacio en su edificio para el equipo que desarrollaba el Asistente de Google, que técnicamente era parte del negocio de búsqueda de la compañía. El asistente virtual es una característica central de los teléfonos Android, pero, hasta ese momento, el grupo de Android se había resistido a una estrecha colaboración.

La reorganización corporativa de Pichai a principios de este año, en la que Prabhakar Raghavan fue ascendido para liderar el negocio de búsqueda de Google, mostró un enfoque similar.

En particular, la reorganización colocó los equipos que se encargan de Ads, Assistant y Geo bajo el mando de Raghavan en una estructura más simplificada que reporta directamente a Pichai.

Además, también reemplazó a Ben Gomes, quien asumió un nuevo rol de supervisión del trabajo de Google en educación. Algunos empleados han apuntado que este cargo es una forma de que Gomes se retire paulatinamente de la empresa.



«Está cinco años por delante de todo el mundo»

Mientras Larry Page es conocido por su pensamiento a gran escala, Pichai suele tener los pies en la tierra.

«La gente olvida el riesgo que asumió Sundar al lanzar Chrome e incluso Chromebooks, así como las primeras apuestas que hizo en IA y Cloud», dijo Lorraine Twohill, directora de marketing de Google. «Está cinco años por delante de todos los demás».

En 2017, el CEO anunció que Google estaba evolucionando hacia un escenario donde su prioridad fuese la inteligencia artificial y, desde entonces, ha apostado su reputación a su potencial.

Preguntado sobre cuál podría ser el mayor impacto de Pichai en Google, Caesar Sengupta señaló la apuesta prioritaria del CEO por la inteligencia artificial y las barreras que ha intentado aplicar para evitar posibles abusos en el futuro.

Pichai ha duplicado su apuesta por el hardware y la nube, mercados en los que Google aprovecha la inteligencia artificial para atrapar a sus competidores. Thomas Kurian, nombrado CEO de Google Cloud a principios de 2019, ha logrado avances significativos para ponerse al día con Microsoft y Amazon, convirtiendo la división en un punto llamativo para los inversores. Durante los últimos resultados trimestrales, Pichai anunció su plan de convertir el negocio del Cloud en un segmento de informes separado.

Un enfoque priorizando la IA puede ayudar a Google a poner su sello en la atención médica, una industria valorada en 3,6 billones de dólares a la que sus fundadores intentaron, sin éxito, llegar.

Google Health, el área de productos principal más reciente de la compañía, lleva el mismo nombre que el fallido proyecto de Page para crear una base de datos para que los consumidores almacenen sus datos médicos. Fue cerrado en 2012 debido a una baja implantación.

El ‘nuevo’ Google Health no es solo un producto, sino una división completa de la compañía, formada por cerca de 600 empleados, según documentos consultados por Business Insider. El grupo de salud se centra en problemas como ayudar a los médicos a buscar registros y utilizar la inteligencia artificial para mejorar la atención del cáncer.

¿Qué pasará con las grandes aspiraciones?

Si existe un temor entre la gente que forma la compañía y los que la observan desde fuera sobre las apuestas de Pichai es que «no son lo suficientemente disruptivas o revolucionarias». 

Estas ideas solían dejarse en manos de Larry Page.

El hecho de que Pichai se convirtiera en CEO de Google en 2015 coincidió con que Page recuperó su libertad para concentrarse en las «otras apuestas» de la compañía, un término que se refiere a los proyectos más grandes de la compañía, como los coches autónomos o los drones. 

En principio, esto tenía sentido: Pichai, meticuloso y exigente, podría concentrarse en gestionar la maquinaria de dinero de Google, mientras Page podría centrar su atención en las apuestas que ayudarían a la compañía a mantenerse fiel a su misión poco convencional.

Pero ser poco convencional puede resultar extraordinariamente caro. En el último trimestre las grandes apuestas de Alphabet han provocado una pérdida operativa de 1,1 mil millones millones de dólares frente a 178 millones de ingresos. 

«Estas apuestas se crearon no porque alguien pensase que íbamos a ganar cantidades gigantescas de dinero, sino porque Larry o Sergey sentían pasión por ellas», explica un ejecutivo que trabajó con Pichai y los fundadores.

Los pros y contras de tener un jefe diplomático

Los problemas culturales internos que han sacudido a Google serán más difíciles de resolver. El pasado mes de noviembre , Pichai anunció que la compañía reduciría sus sesiones semanales, conocidas como TGIF (Thank God It’s Friday), a una vez al mes con un enfoque en «productos y estrategia comercial».

«No está funcionando en su forma actual», se excusó Pichai en un correo electrónico a los empleados.

Esas palabras podrían describir fácilmente el estado actual de Google.

La compañía solía enorgullecerse de una filosofía de transparencia, donde los empleados tenían la posibilidad de decir lo que pensaban. El estilo de gestión de Pichai se forjó en esta cultura de consenso, pero algunos expertos creen que es hora de que se salga de ella. 

En 2018 miles de empleados de Google firmaron una carta en protesta por la participación de Google en un programa del Pentágono que utilizaba inteligencia artificial para analizar imágenes de drones militares.

Pichai sufrió durante meses por tomar una decisión respecto a este tema, según apuntan algunas fuentes, entre ellas algunos ejecutivos que han hablado con Business Insider bajo la condición de anonimato, ya que creía que dar la espalda al Departamento de Defensa enviaría un mensaje negativo.

Google decidió abandonar el contrato con el Pentágono, pero la debacle mostró cómo la cultura impulsada por el feedback de la compañía y los valores que predica («Don’t be evil») chocan con sus ambiciones de salir adelante. «Todo se ha convertido en un club de debate», explica un empleado.

«Creo que Sundar es, en gran medida, un producto de la cultura de Google por sus fortalezas y defectos», dijo otro excompañero que trabajó con él.

Ahora que Google se prepara para ir a la guerra con Washington, Pichai puede ser el diplomático que Google necesita en la cima. 

El CEO ha cooperado con Washington recientemente y ha explicado a sus empleados en un memorando que «estamos deseando presentar nuestro caso» en relación a la demanda del Departamento de Justicia. 

Esta situación puede ser clave para aprovechar el pragmatismo por el que Pichai es tan conocido e incluso puede suponer algunas llamadas telefónicas a Page.

Hugh Langley

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