Las tarjetas de fidelización y el consumidor

La fidelización es una de las bases del marketing relacional, que busca establecer y crear relaciones entre las marcas y sus clientes. Existen todo tipo de estudios que nos dicen que el esfuerzo económico de una marca para captar a un nuevo cliente es desde 5 hasta 7 u 8 veces mayor que el que se necesita para fidelizar a los clientes que ya existen. Con estos datos, parece evidente que poner en marcha acciones de fidelización de clientes que busquen la recurrencia en la compra o la contratación supondrá un beneficio directo para la compañía mientras favorece también al consumidor. Este tipo de estrategias de doble ganancia suponen uno de los beneficios más tangibles del marketing relacional.

Las estrategias para tratar de fidelizar a los clientes pueden ser muy diferentes: desde las clásicas estrategias promocionales basadas en el precio hasta otras basadas en la disponibilidad y la distribución de productos, pasando por las más tradicionales aunque no por ello menos innovadoras como los clubes y programas de fidelización o las más que conocidas tarjetas de fidelización.



Las tarjetas de fidelización

El II Estudio de Marketing Relacional en España, elaborado por Mediapost y la Asociación de Marketing de España en 2020 y que presentaba su segunda fase el pasado jueves 22 de octubre, nos da datos sobre el uso de las tarjetas de fidelización por parte del consumidor español.

Con respecto a estas tarjetas, vemos en el Estudio que casi un 90% de la población dispone de alguna de ellas, siendo las de supermercados y alimentación las más comunes (65%), seguidas de las de gasolineras (44%), tiendas de moda y deportes (33%), establecimientos de perfumería (28%) y cadenas de bricolaje y decoración (22%). En una proporción menor nos encontramos con usuarios de tarjetas de fidelización de establecimientos relacionados con los libros, la música y la tecnología (17%), las aerolíneas y el transporte (16%), establecimientos de ocio (13%), jugueterías (12%) y restauración (12%). Solo un 13% de la población no participa en programas de este tipo.

La fidelización y la gestión de los datos

El Estudio también pregunta por el uso de los datos personales por parte de las compañías y sobre la percepción que el consumidor tiene de este uso. Los datos de clientes son una materia prima esencial que puede generar muy amplias posibilidades de mejora y crecimiento. Las tarjetas de fidelización, por ejemplo, permiten a la marca conocer los hábitos de consumo de sus clientes y su comportamiento en su relación con la marca, por lo que abren la posibilidad de personalizar la experiencia de compra, una demanda creciente entre la población.

Una correcta gestión e interpretación de los datos permitirá a las compañías optimizar todo tipo de estrategias, desde las relacionadas con la fidelización hasta las que tienen que ver con la comunicación, la publicidad, las promociones o incluso la distribución.

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